El espectáculo de anoche en el Congreso me hizo despertarme esta mañana con la mente dando vueltas por un laberinto de ideas y la memoria cantándome un tango trágico que me hacía llorar de pequeña: «Silencio en la noche. Ya todo está en calma. El músculo duerme. La ambición trabaja». La ambición de poder trabajaSigue leyendo «El valor de la mentira»