Veo en mi imaginación a un ser humano solo en medio de un desierto sin elemento alguno, ni vivo ni mineral; perfectamente solo. Veo en mi imaginación una multitud ruidosa que rodea a ese ser humano sin afectar en absoluto su perfecta soledad. Parece una paradoja, dos situaciones que no podemos concebir como simultáneas. SinSigue leyendo «Perfectamente solos»