¿Se puede alabar a Dios en un mundo en el que parece haber demostrado veracidad la filosofía del absurdo? ¿Un mundo en el que la política, entendida como la administración de todos los recursos para el bien de todos los ciudadanos, se ha transformado, en casi todas partes, en pretexto de inmorales en busca deSigue leyendo «¡Aleluya!»