Por los vericuetos de la memoria, tan enrevesados como las circunvoluciones cerebrales, la situación actual de este planeta de locos me llevó al lugar oscuro y maloliente donde un día se me archivó el recuerdo de uno de los libros más monstruosos, más horripilantes que he leído en mi vida: el Libro de Job. OmitoSigue leyendo «A corromper el mundo»