El viernes amtepasado recibí la llamada de un amigo de mi padre que, con los años, se ha convertido en uno de mis mejores amigos en el pueblo. Llamaba para invitarme a una fiesta sorpresa que preparaban para celebrar, esa misma noche, el 50.º aniversario de su hija menor. Mi reacción inmediata fue de pánico.Sigue leyendo «Para eso son los amigos»