Del sueño erótico de la mañana anterior, ni rastro; solo la certeza de haber tenido un sueño erótico. Su memoria no se había quedado ni con las caras de los participantes. Claro, ¿cómo las iba a registrar si al cuerpo dominante solo se le veía la cabeza por detrás? Al cuerpo debajo de ese noSigue leyendo «Sueño de amor»