No recuerdo cuándo ni cómo descubrí la esperanza. Nació conmigo, por supuesto, como el miedo. El Creador de la especie humana, macho y hembra, o la Naturaleza para el no creyente, nos puso el miedo en el cuerpo para que nos libráramos de peligros y nos puso la esperanza en el alma para evitar queSigue leyendo «El día de la esperanza»