Más de un millón y medio de condenados a muerte esperan en Rafah el momento de la ejecución anunciada. Hasta hace no mucho tiempo, masas de infelices con ansia de diversión acudían a las ejecuciones en plazas públicas. Hoy no hace falta desplazarse a lugar alguno para divertirse viendo matar a condenados. Salen en pantallasSigue leyendo «Víctimas»