Medio día. Después de pasar toda la mañana relatando en mis memorias un episodio durísimo de la adolescencia de mi madre, me vi atacada por emociones que había combatido toda mi vida consciente para no condenarme a existir sufriendo los efectos de esas emociones. Creía que mi facultad racional y mi empatía me habían libradoSigue leyendo «La magia buena. Mi regalo de navidad»