Me despierto. Pongo la radio. Otra vez la bofetada de otra noche de protestas; símbolos, gestos y gritos fascistas; insultos y mentiras. Y después de ese espectáculo grotesco, el genocidio en Gaza. Hambre, sed, muerte de miles de seres humanos condenados por ser palestinos. Tengo muchas razones para admirar y amar al pueblo judío. AlSigue leyendo «El triunfo de los dioses creadores»